Manifestación de grupos independentitas de cataluña.(EU.press)
Manifestación de grupos independentitas de cataluña.(EU.press)

Han pasado 10 años desde que los separatistas catalanes comenzaron un nuevo proceso para lograr, finalmente, independizarse de España. Las últimas encuestas favorecen sus pretensiones en una elección que decidirá todo, pero aún es muy temprano para predecir el futuro de Cataluña.

Los independentistas tienen ánimo de celebrar. Todo indica que las izquierdas tendrían la posibilidad de formar una alianza y buscar la separación definitiva de España. Pero los analistas son más cautos.

Una Cataluña totalmente independiente de España tendría que volver a solicitar su ingreso en la Unión Europea (UE). Esto hace dudar no sólo a los indecisos, sino a muchos que desean dejar de ser españoles.

No pertenecer a la UE significaría mucho más que no tener un pasaporte comunitario.

La economía española se halla todavía en una profunda crisis y no contar con el apoyo de las grandes potencias europeas como Alemania, el Reino Unido o Francia, hacen que muchos catalanes piensen detenida- mente qué consecuencias tangibles provocarán sus votos.

Todos los grupos de la sociedad española están pendientes de lo que ocurrirá el fin de semana e incluso el clero se ha pronunciado tanto a favor como en contra de la separación.

Antonio Cañizares, arzobispo de Valencia, pidió rezar por la unidad de España, mientras que Xavier Novell, obispo de Cataluña apoyó abiertamente el proyecto independentista del partido Junts pel sí (Juntos por el sí, en español).

 

La elección del 27-S, como se le abrevia en las redes sociales, atraerá la atención internacional, pero todavía es muy pronto para definir qué pasará después.

 

Miquel Roca, portavoz del partido nacionalista Convergencia y Unión confirmó que las elecciones no definirán nada con claridad. Para Roca el domingo simplemente es el inicio de una era, a partir de la cual la voluntad del pueblo no volverá a ser ignorada.

Quieren unidad

Inés Arrimadas, la candidata del Partido de la Ciudadanía a la presidencia de la Generalidad de Cataluña se ubica segunda en las encuestas y quiere seguir siendo parte de España.

Para la joven Arrimadas (35 años) la sanidad, el desempleo, la educación y la corrupción son los principales problemas de los catalanes. Ella defiende la unidad. Dice que el deseo de algunos de ya no ser españoles no justifica la salida de la UE y considera que no hay argumentos para creerle más a los líderes separatistas que a los líderes europeos.

“Estoy convencida de que no ganará una opción que quiere romper España y toda Europa. Me levanto cada día para que eso no se produzca”, declaró Arrimadas.

Las declaraciones de Inés Arrimadas coinciden con aquellos que piensan que una declaración de independencia sumiría al país en una crisis constitucional sin precedentes. La cual además haría desconfiar a las empresas que quieren invertir en España.

No quieren ser españoles

El actual presidente español Mariano Rajoy y el candidato conservador para la Generalidad de Cataluña, Xavier García Albiol visitaron, el miércoles pasado, la localidad de Reus en la provincia catalana de Tarragona.

Ambos planeaban hacer campaña y defender la unión, pero todo terminó por un lado, con cientos de ciudadanos gritándoles “fascistas” y coreando “independencia”,  y por el otro con un guardaespaldas de Rajoy desenfundando su arma para contener a un manifestante.

También en Tarragona, la historia para el líder de Juntos por el sí, Raül Romeva fue totalmente diferente.

Durante un evento proselitista, el domingo pasado, Romeva dijo que el movimiento que busca la independencia no depende de la derecha o de la izquierda, ni de los liberales o de los conservadores. “Lo que está sucediendo es la consecuencia de una necesidad. El estado Español nos ha fallado durante una década y no ha representado la pluralidad de nuestro país. Lo que tenemos ahora es la oportunidad de cambiar todo esto”, asegura el líder de 44 años.

Europa, Estados Unidos y el sector empresarial español y catalán han advertido sobre los peligros de la ruptura con España.

Lo anterior debió haber ayudado la causa de los no-separatistas, pero inteligentemente, los independentistas han bautizado estos vaticinios como una “campaña del miedo”.

Esa campaña funcionó bastante bien en el Reino Unido en 2014. Los británicos le prometieron a los escoceses más unidad y proximidad, y advirtieron que independizarse acarrearía, incluyendo la salida de la UE, consecuencias económicas negativas.

Sin embargo, en Cataluña la campaña basada únicamente en el miedo no está teniendo el resultado esperado. Sobre todo porque los independentistas inamovibles están seguros de una cosa: No quieren ver ganar a la España de Rajoy y de Aznar. A la España del Partido Popular, al que culpan de la severa crisis económica que se vive en todo el país.

El 11 de septiembre, día nacional de Cataluña, se ha vuelto en los últimos diez años el momento más oportuno para apoyar masivamente la independencia catalana.

Este año los organizadores de la marcha adoptaron un nuevo eslogan: “Comencemos a construir un nuevo país”.

Varios analistas consideran que hay una gran posibilidad de que Cataluña corra la misma suerte que Escocia en 2014, pero coinciden con los independistas en que España y Cataluña no volverán a ser las mismas después de la elección del domingo.

BARCELONA/Agencia

Tu comentario