Canciller de Venezuela, Jorge Arreaza. (OEA)

La iniciativa fue adoptada la noche del martes al cierre de la 48ª asamblea anual de la OEA por 19 votos a favor, cuatro en contra y 11 abstenciones.

Tras febriles negociaciones, los diez países que la patrocinaban – Estados Unidos, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, México, Perú, Costa Rica, Guatemala y Paraguay – lograron el apoyo de la mayoría simple de los 35 miembros del organismo.

Pero la suspensión de Venezuela del principal foro político del continente, en caso de concretarse, no será inmediata. Para hacerlo, se requieren 24 votos: primero para convocar a una asamblea general extraordinaria que debe tratarla, y luego, para aprobar la medida.

En la votación del martes, además de Venezuela que se pronunció “rotundamente en contra”, se opusieron Bolivia, San Vicente y las Granadinas y Dominica.

La mayoría de los países caribeños, tradicionales aliados de Caracas, que les vende su petróleo en condiciones muy favorables, se abstuvieron, así como Ecuador, Nicaragua, El Salvador y Uruguay.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, que desde 2016 cuestiona fuertemente al gobierno de Maduro, celebró la votación como “un paso clave en la lucha por la democracia”.

Esta es la medida más dura que toma la OEA con relación a Venezuela. El consejo permanente declaró en abril de 2017 que en el país se había producido un quiebre constitucional, pero luego no consiguió los votos para pasar una resolución al respecto en su asamblea general de junio pasado en Cancún.

WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS

paa

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