A un día de la canonización de la Beata Nazaria March Mesa, su congregación asume este acontecimiento como “una gracia muy grande”, pero también como “una gran responsabilidad para nosotras y para todos aquellos que compartimos el carisma”.

La Madre Nazaria es la fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia y será canonizada el 14 de octubre por el Papa Francisco. Pese a que su ciudad natal es Madrid (España), se le considera la primera santa de Bolivia por haber sido este país su tierra de misión.

La actual superiora general de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, hermana Daniela Pérez Ortiz, explicó que el reconocimiento de la santidad de Madre Nazaria es “una gracia muy grande que Dios, a través de su Iglesia, nos ha concedido”.

A la vez, para la congregación y quienes comparten el carisma afirmó que es “una gran responsabilidad”, ya que “es una oportunidad que se nos da para dar a conocer su persona y su obra, a la vez que lo sentimos como desafío”.

“Para nosotras siempre ha sido santa, aunque por un tiempo pensábamos que no sería canonizada, la considerábamos una de las muchas santas anónimas. Las personas que la conocieron, aquellas que le han pedido gracias, así lo expresaban”, señaló.

Respecto a cómo vivió Nazaria su santidad en lo cotidiano, la hermana Daniela explicó que “ella vivía con los ojos bien abiertos, atenta al menor detalle que pudiera significar un beneficio para la persona que la necesitara”.

Destacó que su “preferencia por los pobres y el amor apasionado a Cristo y su Iglesia fue el eje trasversal que animó toda su vida”.

“Lo cotidiano era su ámbito para la misión, se le puede encontrar en la cocina, en la portería, sirviendo comida en los comedores que abría allí donde fundaba y en los que realizaba sus primeros milagros, ya que hacían comida para 300 y llegaba para 700”, sostuvo.

Su carisma de escritora su firmeza interior fueron parte esencial de su vida, lo que le permitió “enfrentar los conflictos, respetando los ritmos y procesos con mucha paciencia, mansedumbre y sentido del humor”.

“Nos quería almas valientes, con corazón de apóstoles, dispuestas a dar la vida por el Reino y en el día a día. Hoy nos pediría gestos concretos para atender la problemática de los refugiados, migrantes y la trata de personas”, dijo la Hna. Daniela.

En cuanto a la asociación de fieles laicos, la superiora explicó que “Nazaria era una mujer de sueños, soñó el Instituto como la Gran Obra. Y en su práctica asociaba, sin mucho protocolo, a toda persona que veía que conectaba con el carisma entregándole un Cristo misionero”.

De esta manera, la congregación “es consciente que a través de ellos llega el carisma y Madre Nazaria a ciertos ambientes donde el Instituto no podría llegar. Y por eso estamos agradecidas y deseamos que este grupo siga creciendo”, concluyó.

ORURO/ACI

 

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